Luis Pasteur
Nuestro pueblo sufrido -y bastamente educado en improvisaciones incongruentes- acató mansamente la orden y prolijamente tuvimos que informarnos cómo era el tema, ya que fue de tal magnitud la desorganización que ni siquiera los noticiosos lograban sacarnos con claridad de la confusión. No había, evidentemente, más que una sola meta para que se nos sometiera a tamaño desatino sin planificación alguna: ¡había que ahorrar energía!
No se tomó en cuenta el reloj biológico, los hábitos de la población, las consecuencias en el orden del trabajo personal ni lo imprudente que podría resultar semejante medida para el psiquismo infantil. Nada de eso pasó por la mente de los responsables del evento. Ni siquiera el que los calores masivos del recalentamiento global iban a propiciar un fuerte aumento en el uso de aparatos de aire acondicionado.
Yo me pregunto: ¿Qué sucede con los niños que -como todo pedagogo sabe- desde que nacen y hasta los cinco años, incorporan información a velocidades supersónicas? ¿Qué le dicen sus padres cuando a las 10 de la noche los inducen a hacer su descanso nocturno y el niño contesta: "pero si todavía es de día, porqué me quieres hacer dormir mami"? ¿Cómo se arregla luego el reloj biológico de este niño?
Nonos olvidemos que hace varios años que llevamos una hora de adelanto en nuestros relojes -en nuestra vida-, por lo que en la actualidad son dos las horas adelantadas respecto a lo que nos corresponde geográficamente.
Norah

