lunes, 15 de septiembre de 2008

Ankh

Vino de algún planeta de alguna constelación lejana; no sabemos cuál, pero sí sabemos que está más allá de esta avenida de luz que es la Vía Láctea, lo hemos recibido por canalización de sus protectores y guías, y también que es miembro de la Orden de Mechizedek y que está encarnada aquí en cumplimiento de una misión. Lo que no tenemos claro es cuál es, específicamente, esa misión que la trajo hasta aquí (no nos lo han dicho, nunca te dicen cuál es tu misión; en vez de ello, te van conduciendo imperceptiblemente pero con firmeza, a su cumplimiento), aunque es seguro que tiene que ver con los cambios que se están operando en nuestro planeta y con un compromiso asumido hace mucho tiempo, antes de que el mundo se creara. Observando su trayectoria se puede conjeturar que está relacionada con la instrucción y la conducción de almas ahora, en estos momentos de perentoria necesidad.

Ankh es extraña, de constitución fuerte y una gran energía psíquica, con un fuerte amor por todos y una creatividad asombrosa que le lleva a emprender monumentales proyectos, pero al mismo tiempo con una gran necesidad de afecto y protección que le tornan débil en muchas ocasiones. Ella nunca pudo adaptarse a esta civilización egoísta y competitiva. No tiene armas para defenderse de los ataques a su vida emocional y eso le vuelve vulnerable, especialmente en sus relaciones con personas queridas, que habituadas a esa forma de vida especulativa, no se dan cuenta de que Ankh es distinta. Sólo su gran voluntad y su decisión de cumplir con la misión que le fue encomendada y que ella misma solicitó, hacen que aún siga en pie y trabajando, aunque con su organismo muy deteriorado.

Nació en una familia tradicional, con un padre exigente y una madre que nunca la amó, y vivió una infancia de soledad y rebeldía que moldeó su forma de ser futura.
Como no le dejaban hacer nada que le gustara, se dedicó a leer los manuscritos y todos los libros de la biblioteca de su padre y a realizar profundas investigaciones desde muy niña, lo que también forma parte de su manera de ser en el presente, que pasa entre papeles y libros elaborando escritos que nacen de su ciencia para el lucimiento de otros que pagan por sus servicios. Ha pasado toda su vida estudiando, primero las ciencias de los hombres, y luego las ciencias del Espíritu, hecho que, en definitiva, es la causa de los problemas en que ahora se encuentra y también lo es del alto grado de desarrollo espiritual que ha alcanzado.

Ankh es alta, de cabello oscuro y rizado y tez de un blanco mate. Hermosa, de una belleza distinta, totalmente apartada de los estereotipos que imponen las corruptas cortes de los reyes del mundo. Usa ropas amplias y vaporosas que destilan elegancia y destacan su estatura.
Su presencia se nota en cualquier reunión, y donde se encuentre emana una aureola de autoridad natural que todos perciben y acatan de inmediato. Es el centro y brilla y su luz se infiltra en las mentes de las personas provocando erupciones volcánicas en el interior de éstas, y Ankh sabe que sólo puede esperar dos reacciones: adhesión plena y amor, o repulsión y odio. De esta manera, Ankh está rodeada de amigos y de enemigos, ambos incondicionales e intensos a la hora de demostrar sus cualidades.

En estos tiempos de increíbles cambios planetarios se está librando una gran batalla en la que Ankh debe cumplir con su tarea, y sabemos que ésta no le es grata a las fuerzas involutivas que buscan perpetuarse en el control de nuestro mundo. Por esta razón estamos juntos en una alianza espiritual que ha nacido hace muchas encarnaciones. Desde entonces estamos siendo preparados para este momento, para cumplir cada cual con su misión, y la mía es protegerla.

Es fácil amar a Ankh incondicionalmente, con toda el alma. Es fácil arriesgar todo, hasta la vida por ella. Es fácil admirarla y dejarse seducir por su brillante intelecto y su gran corazón. Lo que no es fácil es vivir con ella; nos ha costado tiempo y esfuerzo llegar a la armonía de que disfrutamos ahora. Somos dos guerreros (cada cual a su manera) y ambos tenemos un fuerte carácter y gran fuerza espiritual, lo que en un principio creó bastantes inconvenientes en nuestra relación matrimonial, aunque no así en lo que hace al cumplimiento de nuestros deberes espirituales y al cumplimiento de nuestra misión.

Es imposible que un sentimiento de disgusto de cualquiera de nosotros pueda pasar desapercibido por el otro por más que se lo intente, pues una poderosa fuerza mental satura el ambiente de tal manera que el aire puede cortarse con un cuchillo (y mellarlo).

Ankh estudió para ser maestra y desde el principio dedicó sus esfuerzos a prepararse para dar cultura, amor e información a multitud de seres que serían atraídos a ella por el dinamismo de su fuerza espiritual. Lo que no sabía Ankh en ese entonces, es qué tipo de maestra habría de ser con el transcurrir del tiempo y de su desarrollo espiritual. Cuando se dio cuenta que la educación de niños cumpliendo los programas de las cortes del rey no era lo que ella quería, comenzó a prepararse para otra cosa, y aunque aún se encontraba confusa en sus metas, estudió las ciencias del comportamiento humano buscando ayudar a una multitud de personas que sufrían horriblemente en su derredor.

Era una época en que aún las gentes conservaban un difuso recuerdo de ser, un sentimiento de trascendencia que no podían justificar en su vida monótona, que transcurría sin sentido aparente y en todo conforme a lo que los reyes de las naciones necesitaban que ocurriera. Eso les producía angustia en su interior y esa angustia no podía ser calmada con pócimas y medicamentos, y crecía... crecía hasta que la gente estallaba. Cuando la gente estallaba la metían presa o la mataban. Las familias se rompían con la separación de los esposos y los hijos quedaban a la deriva, pasando los fines de semana con el padre y el resto del tiempo con la madre. Como la madre trabajaba, terminaban viviendo con la abuela o algún otro pariente, adquiriendo malos hábitos a fuerza de ser mal criados algunos, o por falta de amor los otros.

Sin embargo, aunque se sufría tanto o más que hoy día, las personas podían entrever que había algo dentro suyo más importante que el aspecto físico o el éxito social y económico. Las gentes aún tenían recuerdo de su alma, aunque muy desdibujado, y luchaban por recuperar esa alma que recordaban; era como vivir en un estado de perpetua nostalgia. Otros, los más jóvenes, ponían esa búsqueda al servicio de la utopía, buscando cambiar el mundo, acelerar el pasaje de la oscuridad a la Luz, pero en su inexperiencia y en su ansiedad por ver cumplido su sueño, usaron las armas del enemigo... y el enemigo era más fuerte y tenía más experiencia en ese tipo de guerra. Hoy no queda ninguno de ellos; los que no fueron muertos se corrompieron y se pasaron a las filas de la oscuridad.

Fue en esos tiempos crepusculares cuando Ankh estudió psicología y montó su consultorio. Ella no se daba cuenta todavía del porqué de su éxito y creyó que se debía a su excepcional capacidad intelectual y a su esmerada preparación. Y en parte fue así, pero sólo en parte, porque más adelante Ankh se daría cuenta de que había mucho más.

Se hallaba en la cumbre de su éxito profesional cuando la oscuridad le propinó el más duro golpe de su vida: el asesinato de su hijo mayor, Dangma. A partir de allí su vida ha corrido por otros senderos; senderos escarpados, llenos de dolor y de lágrimas, pero también de profundas realizaciones espirituales: Ankh descubre su alma. No con ese conocimiento entrevisto en ocasiones por la mayoría de las personas, sino con la clara vivencia de quién, de repente, se encuentra en un mundo sin sentido, en una noche perennemente oscura, y busca desesperadamente una razón para vivir e intenta encontrar dónde está ese Dios de amor del que le hablaban desde que era niña.
Buscando una explicación para sanarse a sí misma, o para recuperar su cordura, comenzó a transitar otros caminos. Buscó por aquí y por allá sin encontrar nada que sacie su sed de paz. Habló con los espíritus en sesiones tristes, carentes de significado profundo, caminó los pasillos de las iglesias, probó todo lo que sabía que había a su alrededor, pero no encontró nada que le diera una respuesta. Siempre se encontraba con la pared del dogma que le decía que “... los designios de Dios son inescrutables”. Que “... hay que dar gracias a Dios por el dolor” y otras frases hechas que no pueden dar consuelo ni paz a nadie y menos a quién sabe que hay algo más, aunque no le sea posible conocerlo en ese momento.

Mientras todo esto transcurría, se iba la fortuna de Ankh a manos de malvados emisarios de la oscuridad que, aprovechando el estado de confusión por el que estaba atravesando, le despojaron de todas sus propiedades y terminaron atentando contra su vida, lo que fue motivo de su exilio obligado a otras tierras. Pero Ankh no les guarda rencor; sabe que sólo son piezas en el intrincado ajedrez de su vida, y sabe también que cada dolor sufrido nos abre una nueva puerta a la comprensión.
Fue en estas circunstancias que se interesó por la astrología y comenzó su estudio bajo mi tutela, que en esos momentos había organizado un grupo de estudio de esa ciencia. Una de mis alumnas de astrología era paciente de Ankh en su consultorio de psicología y, a través de ella, se realizaron los contactos para hacer un grupo de estudio en la residencia de Ankh. Así comenzamos una difícil relación que más tarde maduraría hasta concluir en matrimonio.

Junto a mí Ankh comenzó, al tiempo que estudiaba astrología, la práctica de la meditación y el contacto con sus protectores espirituales, seres de gran poder y evolución, que le fueron, por fin, brindando lo que tanto había buscado por muchos caminos: le dieron una razón para vivir, le mostraron a Dios (al verdadero) y le comunicaron la paz y el equilibrio que tanto necesitaba para dar comienzo consciente a su misión, a lo que le trajo a este mundo. Allí dio comienzo el camino a la Maestría.

Esta es Ankh. Este ser surgido del más profundo dolor, magnífico y delicado, fuerte y amoroso, de inteligencia brillante y de una inocencia extrema. Éste es el ser que me ha tocado amar y cuidar de su seguridad en este preciso y peligroso momento del cambio evolutivo de esta humanidad.

Alejandro

miércoles, 3 de septiembre de 2008

LA RED “ECHELON”

Hace poco tiempo publiqué un suelto que pretendía ser una punta para que siguieras escribiendo un cuento, en el que el personaje principal, Alfredo, se encontraba en una ciudad, un mundo, extremadamente controlado y vigilado...
Hoy encontré este artículo que no es un cuento, por lo que lo pongo a tu disposición para que te sorprendas tanto como yo. ¡Que lo disfrutes!

Alejandro



El “Gran Hermano” de Orwell, definitivamente comienza a cobrar forma en este nuevo siglo XXI, aunque en realidad hace mucho más que existe.

Diseñado por la Agencia de Seguridad Nacional De Estados Unidos, ECHELON es el sistema de vigilancia más importante del mundo. Teóricamente se utiliza para escuchar los mensajes enviados por teléfono, fax o correo electrónico desde países considerados enemigos, pero en la práctica cualquiera puede ser su objetivo. No debemos olvidar las palabras de Zbigniew Brzezinski, consejero de Seguridad Nacional bajo la presidencia de Carter, que confesó, no sin cinismo: “Cuando uno dispone de la capacidad para contar con informaciones, es muy duro imponer barreras arbitrarias respecto a su adquisición... ¿tenemos que renunciar a leer?”

¿Estamos ante el equivalente del “Gran Hermano” de Orwell?

El embrión de la red de espionaje norteamericano data del inicio de la guerra fría, cuando un primer pacto de recogida y de intercambio de informaciones denominado “Ukusa”, se estableció entre el Reino Unido y Estados Unidos. A estos dos países se unieron Canadá, Australia y Nueva Zelanda. A partir de los años 70, las estaciones de escucha implantadas en estos países empezaron a captar las señales retransmitidas hacia la Tierra por los satélites tipo INTELSAT e Inmarsat. Y un centenar de satélites de observación “escuchan” las ondas: radio, teléfonos móviles, etc.

Por otra parte, todas las redes de comunicación son escuchadas: de los cables submarinos (con captadores instalados por submarinistas especializados) a la red Internet (la vigilancia de la red de redes mundial es particularmente simple: la práctica totalidad de los datos transita por “nudos” situados en territorio norteamericano, incluso cuando se trata de conexiones europeas. De esta forma, cada día millones de fax, de télex, de mensajes y llamadas telefónicas del mundo entero son cribados, escogidos, seleccionados, analizados. El sistema Echelon, fue concebido como forma de interconectar (todos los sistemas de escucha) para permitirles funcionar como componentes de un todo integrado. Las estaciones de recepción por satélite captan el conjunto de los haces de satélites INTELSAT, la más importante de las cuales esta localizada en Menwith Hill, Inglaterra, situada bajo el control directo de la NSA. Es conveniente saber que Echelon está controlado por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y que no se debe confundir con la CIA, ya que según parece la NSA es más secreta. La masa de informaciones recogida es, sin embargo, demasiado importante para poder ser explotada por los efectivos –abundantes, pero no infinitos- de los servicios de información. La clave de la interceptación reposa en potentes ordenadores que escrutan y analizan estas masas de mensajes y extraen los que presentan algún interés. ¿Cómo?, las estaciones de interceptación reciben los millones de mensajes destinados a las estaciones terrestres legitimas y utilizan ordenadores para descubrir los que contienen direcciones o palabras claves preprogramadas. Direcciones y palabras que los servicios de información se comunican en forma de “diccionarios” que reflejan sus preocupaciones del momento. Basta que, en el curso de un intercambio telefónico, por fax o por correo electrónico, se emitan palabras como “terrorismo”, “droga”, “guerrilla”, o nombres como “Castro”, “Gadafi”, “Sadam Hussein”, etc, para que toda la comunicación sea identificada, retenida, analizada. Un poco a la manera de los motores de búsqueda en Internet, estas “grandes orejas”, provistas de los mejores sistemas automáticos de reconocimiento vocal, de lectura óptica y de evaluación de contenidos, seleccionan las comunicaciones a vigilar.

Tras la caída del comunismo, la inteligencia aliada tuvo que buscar nuevas “misiones” que justificaran sus altos gasto de infraestructura. Y el terrorismo ha sido un “blanco” perfecto porque permite espiar no sólo a los nuevos enemigos del sistema, sino también a sus propios ciudadanos. Y parece ser que tuvieron éxito, ya que en 1999 los servicios de información norteamericanos contaron con un presupuesto anual de 26.700 millones de dólares –tanto como durante la guerra fría-.

Eso no impidió los atentados terroristas del 11-S, pero ese es otro tema que tocaremos próximamente, por lo que nos preguntamos ¿qué falló? ¿realmente falló algo o no? ¿para que están utilizando Echelon, entonces?

Debe quedar claro que a pesar de la amenaza terrorista, ningún gobierno democrático puede aprovechar las razones de seguridad nacional para abusar de las leyes, cercenando así los derechos de los ciudadanos.
Pero según declaraciones oficiales de la Sede de Comunicaciones Generales (GB) al London observer en 1992, varias organizaciones “inocentes” están en el “Libro Negro” de ECHELON. Es el caso de Amnistía Internacional, Greenpeace y Christian Aid.

ECHELON espía a grupos antiglobalización, movimientos ecologistas o sencillamente, a todos aquellos que promueven un pensamiento crítico y pueden desestabilizar el Gobierno Oculto. Incluso se utiliza a modo particular, en otro artículo publicado por el mismo periódico, un ex empleado del British Joint Intelligence Comité (BJIC), Robin Robinson, admitió que Margaret Thatcher había ordenado a título personal, que se interceptaran las comunicaciones de Lonrho la empresa propietaria del Observer, después de que éste publicara el 1989 un artículo que acusaba a su hijo Mark de haber recibido sobornos en una transacción multimillonaria de armas con Arabia Saudita. A pesar de que se enfrentaba a una acusación por traición, Robinson confesó que él había enviado mensajes interceptados de Lonrho a la oficina de la Sra. Thatcher. Ejemplos claros de que ECHELON no sólo se utiliza para espiar a los potenciales enemigos, sino también a las personas o grupos que resultan molestos a ese poder establecido.

La revista británica New Scientist de mayo del 2001 se hacía eco de un informe del Parlamento Europeo que recomienda a los miembros de la Unión que usen software encriptado y Open Source (fuente abierta) antes de enviar su correo electrónico. El documento describe cómo la red ECHELON puede usarse para pinchar las transmisiones de satélite y cables submarinos para espiar a Europa. Según el investigador y experto en espionaje Nicky Hager, existe un programa gratuito de encriptación que se puede descargar de Internet (http://www.pgpi.org) y que protege suficientemente los correos electrónicos de los ojos de ECHELON.

Puede que por todo esto, los gobiernos europeos estén preparando su propio servicio secreto: ENFOPOL. En noviembre de 1998 la revista electrónica alemana Telépolis denunció la creación de una red de espionaje a semejanza de ECHELON en Europa que parece asociarse claramente con el nacimiento de ENFOPOL y que persigue los mismos fines que el programa norteamericano. El establecimiento del servicio ENFOPOL fue ratificado por todos los países miembros de la Unión Europea en 1995, aunque ninguno de ellos lo confirme o desmienta y aunque no haya habido ningún tipo de debate público al respecto. En este sentido, el pasado 7 de mayo fue aprobada una resolución relativa a la interceptación legal de las comunicaciones por el Paramento Europeo. Esta resolución, no tiene carácter obligatorio pero todo apunta a que un grupo de países la adoptaría formando un “espacio ENFOPOL” que irá aumentando a medida que más países vayan integrándose en dicho espacio.

ENFOPOL intentará imponer sus normas a todos los operadores europeos en telefonía fija y móvil que deberán facilitar a esta policía secreta europea un acceso total a las comunicaciones de sus clientes, así como información sobre números marcados y números desde los que se llama. En el caso de Internet, los proveedores deberán facilitar “una puerta de atrás” para que ENFOPOL pueda penetrar en sistemas privados a sus anchas. Evidentemente estos proveedores estarán obligados, además, a informar sobre los datos personales de su cliente, datos de correo electrónico y claves privadas. La información que proporcionen tampoco podrán hacerla pública así como a quién se la proporcionen. Todo ello, sin que sea imprescindible o necesaria una orden judicial.

La actuación de ECHELON e INFOPOL ponen en un grave peligro los derechos a la libertad de expresión y a la privacidad. Diferentes organizaciones de todo el mundo se están movilizando en defensa de las libertades civiles y los derechos humanos frente al avance del Gran Hermano.

Trascrito por Alejandro



domingo, 17 de agosto de 2008

EN SEMANA SANTA

Esa mañana Karana se mostraba muy inquieta, casi podría decirse que angustiada... iba y venía por el parque, caminando rápido, emitiendo una especie de quejidos, lamentos o pedidos de ayuda... no lo sé, pero era un sonido que realmente te llegaba al alma.

Así, pues, fui a ver qué le pasaba. La perra tenía algo en el hocico y lo paseaba de aquí para allá como no sabiendo qué hacer con él. Me acerqué más y pude ver que lo que tenía era un gatito muerto; se lo quité y se lo di a un empleado que lo entierre en el pozo en el que disponemos la basura. Entiérralo profundo –le dije- para que no lo pueda sacar un perro; no vaya a ser que se lo coman.

Pero nuestra perra no se quedó tranquila. No había terminado de entrar en la casa cuando nuevamente siento los lamentos de Karana, y esta vez sonaban más angustiosos, más apremiantes. Salí de la casa y me dirigí nuevamente al parque, preocupado, con temor que hubiesen envenenado a nuestra perra o le estuviese pasando algo malo; pero la vi como antes, corriendo de aquí para allá con algo en la boca que, al acercarme, reconocí como otro gatito.

Creí que estaba también muerto (alguna gata habría parido en un rincón de nuestro parque y por alguna razón algunas de sus crías habían muerto), pero me equivocaba. Esta vez el animal estaba vivo, aunque en muy mal estado.

Karana se echó al suelo, en la sombra, y se puso el gatito en el vientre (hacía menos de un mes que había parido una camada de cachorros y sus tetas tenían abundante leche) procurando alimentarlo, cuidarlo... pero el gatito ya no tenía fuerzas para mamar; se estaba muriendo.

Al observar esto comprendí qué era lo que le estaba pasando a nuestra perra. Comprendí su desesperación por salvar a ese pequeño animal... pero era tarde, el gatito ya no tenía esperanzas de vida y no había nada que se pudiera hacer por él. Su cuerpo estaba laxo y cuando la perra lo tomaba entre sus dientes (con exquisita delicadeza) su cabeza colgaba de un lado del hocico y su cuarto trasero del otro, blandamente y sin ninguna resistencia ni reacción, aunque estaba aún vivo.

Fui a buscar a mi esposa para que observara lo que estaba pasando, ya que un acto de amor de esta naturaleza no puede ser dejado de lado. Era una bendición poder ser testigo de ese prodigio: Karana no solamente estaba procurando salvar un cachorro ajeno... estaba procurando salvar a un ser de una especie distinta a la de ella (una perra salvando a un gato) y además estaba desesperada por no saber cómo hacerlo.

Cuando se dio cuenta de que sus esfuerzos eran vanos comenzó a gemir pidiendo la ayuda de aquellos que ella sabía podían dársela, de esos seres que siendo también de una especie distinta a la propia, le brindaban su amor, la alimentaban y cuidaban; le daban seguridad. ¿En quiénes más iba a confiar algo tan valioso y delicado como un gatito cuya vida se estaba yendo rápidamente y que ella había tomado bajo su protección?

Norah se emocionó hasta las lágrimas (mi esposa siempre ha sido muy sensible) y dio gracias a Dios por poder ver lo que estaba viendo y sentir lo que estaba sintiendo – “Gracias, Dios mío, no todo está perdido y, en medio de la oscuridad que nos rodea, nos has dado en esta perra un tesoro de luz”

Llamé a Karana y vino de inmediato. Había dejado a su protegido a la sombra de unas plantas. Los ojos le brillaban de esperanza, creyendo que podríamos ayudarle a salvar su cachorro de gato. Le pedí que lo traiga y me lo entregue, por lo que dio media vuelta y regresó a buscarlo. Lo depositó con suavidad en mis manos y yo le acaricié la cabeza y me llevé al gatito a un lugar del jardín ubicado en el frente de la casa, donde sabía que nuestra gata estaba cuidando a sus crías; allí lo deposité, con los otros gatitos.

Yo estaba convencido de que llevarlo a ese lugar era un gesto inútil, ya que el animal ya estaba condenado a muerte, pero necesitaba hacerlo en reconocimiento al acto de amor de nuestra perra y para liberarla de la angustia por la que estaba pasando.

Karana dio la vuelta completa al parque en un abrir y cerrar de ojos y de pronto la veo junto a mí, detrás de la alambrada, observando lo que estaba haciendo, asegurándose de que todo estaba bien y de que su pequeño moribundo sería cuidado y, tal vez, recuperara sus fuerzas.

Realmente ignoro si ese gatito era hijo de nuestra gata o de alguna otra de las tantas que abundan en la zona, pero hice lo único que podía hacer en aquél momento para darle aunque sólo fuera una esperanza a Karana.

Esto ocurría en la Semana Santa de dos mil cuatro, la que se iniciaba así para nosotros con lo que, sin duda alguna, consideramos un milagro, un mensaje del Cristo que nos decía que vale la pena seguir luchando.


ALEJANDRO

domingo, 10 de agosto de 2008

EN MI HABITACIÓN

Allí en la habitación susurran las mejores ideas, las historias más increíbles. Cobran vida un abanico de personajes cuando la mente se pone en blanco y descansa caída, rendida en la noche, sobre la almohada…o en mínimas palabras, susurran la mejor síntesis escrita de cómo se ha vivido un día más y uno menos…
Emiliano MARCOS(2008)

viernes, 8 de agosto de 2008

ACABALA CON EL CUENTO (3)

A continuación vas a encontrar el comienzo de un nuevo cuento. Está escrito para que lo continúes y me lo envíes para su edición y publicación. También puedes elegir el fragmento que puse en Acabala con el Cuento (1)
Me dará mucho placer publicar lo que escribas.
Alejandro

EL NUEVO ORDEN

La vida en la ciudad se le estaba volviendo muy difícil, casi imposible. Todos los días le mataban a algún amigo y todos los días dos o tres más eran interrogados por la policía del Estado.

Las voces en su cabeza no cesaban de repetirle que debía irse de allí. Que debía irse ¡ya!, pero él no sabía dónde ir; no tenía amigos en ningún otro lado, ni trabajo, ni dinero ahorrado. Sus únicos amigos, sus únicos contactos con la dimensión humana estaban allí ¡y los estaban masacrando!

Realmente, no tenía ya muchas ganas de seguir viviendo y le daría lo mismo ser detenido y muerto por la policía que seguir vegetando en ese mundo sin sentido. Sin embargo, antes de que eso ocurra, hay cosas que debo hacer – se dijo Alfredo.

Todo viaje o traslado de una persona de un lugar a otro del Imperio debía ser informado con no menos de un mes de antelación a las oficinas de Migraciones y tener motivos claros y comprobables. Salir de la ciudad sin el correspondiente permiso era causa de temibles interrogatorios y podía terminar en la prisión o la muerte (las prisiones eran escasas y tenían un costo elevado, por lo que la segunda alternativa era la más viable) Antes las cosas se podían “arreglar” con dinero, pero ahora los funcionarios de las aduanas estaban tan vigilados como el resto de la ciudadanía y no podían arriesgarse a recibir una coima. Se podía hacer cualquier cosa, pero nada que amenazara la seguridad del Estado. Y el Estado era extremadamente paranoico.

La cuestión es que Alfredo se encontraba representando el papel de ser uno más entre esa inmensa muchedumbre de hombres y mujeres que pasaban su tiempo comprando todo lo que estuviera a la venta y ganando dinero (ganar dinero era una acción que no tenía reglas definidas. Robar, matar, traicionar, corromper... eran tan válidos como trabajar, mientras no fuera muy evidente y produjera dinero) y las autoridades, prácticamente, no intervenían en nada que no fuera proteger la sociedad contra los terroristas y resguardar el dinero de las grandes corporaciones y de los bancos. Sin embargo se mantenían las apariencias y la policía tenía un cuerpo de Criminalística y seguían funcionando los tribunales. Pero de cada diez condenados, seis o más eran chivos expiatorios. ¡Nuestras autoridades no podían dejar crímenes sin resolver! (Cuestión de imagen…)

Tenía que pasar desapercibido. Quemó su agenda y borró el directorio del celular; destruyó la cinta del contestador automático y quitó de su computadora todo aquello que podría incriminarlo... Buscó afanosamente llevar una conducta personal que no desentonara con la forma en que vivía el resto de la gente de la grande y orgullosa ciudad en la que nació.

Idear una nueva forma de comportarse en su propia ciudad involucraba, por supuesto, hacer desaparecer todo vestigio de su vida anterior. Debía hacer creer a todos (y especialmente a las autoridades) que su amor por el pensamiento y la búsqueda de una identidad personal formaban parte de una rebeldía juvenil fomentada por las hormonas de la adolescencia, y que ya eran episodios de su vida que estaban totalmente superados. Que eran ahora tan sólo recuerdos simpáticos de una juventud desubicada. Pero eso no era nada fácil, ya que en el pasado había sido dirigente de algunas organizaciones culturales y líder indiscutido de un movimiento de pensadores que se oponía abiertamente al Nuevo Orden Mundial.

El Nuevo Orden era un propósito de dominio universal anunciado por la más grande potencia militar y económica de aquel entonces. Más de un presidente de aquella nación había ya anunciado esa misma intención, dando por descontado que sus planes habrían de convertirse en realidad en breve tiempo.

Claro que las actividades de Alfredo dentro del mundo de la cultura y su desafío a las autoridades habían transcurrido antes de la instauración del Imperio, cuando la represión no era tan brutal ni tan abierta y aún quedaban resabios de una prensa libre. En esos años el Estado aún tomaba ciertas precauciones antes de matar a un opositor muy conocido[1].

Ya no podía contar con sus amigos. Tanto ellos como él estaban en la misma situación: No podían verse, ni hablarse, ni mantener ningún tipo de relación, ya que eso y decir ¡aquí estamos! ¡El Imperio se puede ir a la mierda!, era lo mismo. Estaba sólo.

Pero la ciudad era inmensa y había tanta gente en ella que hacer creer su historia era difícil pero no imposible. El chip implantado en su cerebro[2] no se podía extraer, pero los datos que contenía sólo eran escaneados al solicitar un crédito, en las aduanas, o si uno era detenido por la policía, de manera que si no daba motivos para que lo detuvieran -y no pensaba exponerse a ello- podría pasar desapercibido.

No podía pensar en cambiarse el rostro ni hacer ninguna manipulación en su cuerpo, ya que todos los cirujanos plásticos estaban estrechamente vigilados y sus archivos e historias clínicas eran llevados, por ley, en computadoras conectadas en red con el Registro Imperial de las Personas. Ningún cirujano plástico se arriesgaría a atenderlo sin denunciar su trabajo.

Si lograba hacer creer que estaba rehabilitado, hasta podría pasar las aduanas, aunque, fuera donde fuera, sabía que iba a ser vigilado muy de cerca. En estas condiciones, decidió que era menos peligroso poner distancia de aquel lugar donde era tan conocido que quedarse en él,



[1] El Imperio era un único gobierno mundial de corte tiránico y absolutista. El Estado estaba constituido por los gobiernos locales de cada ciudad y estos estaban subordinados a un gobierno mundial. único y absolutista.

[2] A la edad de siete años todos los ciudadanos del imperio eran implantados quirúrgicamente con un chip. Ese era el único documento de identidad existente y, en caso de necesidad, podía ser rastreado por satélite.

jueves, 7 de agosto de 2008

¡¡¡ ACABALA CON EL CUENTO!!! (2)

Y bien... Sigo esperando alguna otra contribución inspirada en el fragmento que publiqué para introducirte en un clima propicio a que las musas se acuerden de ti.

Agradezco mucho la colaboración de Emiliano Marcos, un joven que sí se atreve a poner su alma al desnudo para que tu la puedas contemplar y sentir que ¡SÍ PUEDES! vencer tus miedos y largarte al escenario con un cuento nacido de tu propia creatividad.

Estoy escribiendo un nuevo fragmento para que lo continúes. Mañana lo publicaré y te espero por aquí sin vergüenzas y con muchas ganas.
Alejandro