lunes, 3 de marzo de 2014

La Lluvia No Dice Nada

 

Mientras muere el día,
llueve.
Es un agonía
breve.
La ciudad se queda abrumada
con la tristeza de la hora.
La lluvia no dice nada,
y llora.

Ciérranse puertas y vidrieras,
huye la gente
como de un mal, por las aceras;
y un hombre mira, indiferente.

La lluvia parece cansada
cual un rosal que se desflora;
no dice nada, nada, nada,
y llora…

Viene mandada por el río,
soltando besos de frescura,
deshace en gotas el envío,
para que alcance su ternura.
Pero al sentirse rechazada,
se vuelve un poco más sonora:
Va a hablar… y, al fin, no dice nada,
y llora…

La lluvia tiene algo de loca:
gime un recuerdo de canción;
todo la irrita, en todo choca
su vagorosa obstinación.
Ve la ciudad atormentada,
y la campiña verde añora;
no dice nada,
y llora…

¿Mira en el pueblo tanta pena,
que no hace más que lagrimear?
¿O forma un lienzo de tan buena,
porque nos quiere consolar?
¿Es que se sabe desdeñada,
y que su inútil fin deplora?
No dice nada, nada, nada,
y llora…

Sobre el muerto día,
llueve
una melodía
leve.
La ciudad se queda encantada
bajo una luz que se evapora…
La lluvia no dice nada,
y llora…


PEDRO MIGUEL OBLIGADO 

miércoles, 26 de febrero de 2014

Guerra de Cuarta generación: Su mente está controlada por expertos.

Me ha llegado este artículo en el que no se hace referencia al autor, y porque lo que relata es una verdad sin ninguna duda, es que pienso que puede ser útil difundirla.

Vaya pues mi modesta contribución a la verdad, para que la realidad no nos sorprenda sin la información que nos permita comprenderla.

Ejemplos de lo que se expone en el artículo sobran. Sólo recordar Iraq o, actualmente, Ucrania o Venezuela, para ver como se convence al público de que los malos son los buenos y las víctimas son "sucios cobardes tiránicos que lucran vilmente con las vidas y fortunas de sus pueblos"
Alejandro


La columna vertebral estratégica de la Guerra de Cuarta Generación, son los Medios de Comunicación convertidos en los nuevos ejércitos de conquista. 


Según lo que surge como comprobación fáctica y estadística de cualquier estudio estratégico, las guerras imperiales no se hacen para matar, sino para controlar y dominar. 

La planificación no es en cuarteles militares, sino en laboratorios encubiertos de comunicación estratégica donde se diseñan los planes de Guerra Psicológica a ser ejecutados por las grandes estructuras mediáticas de comunicación masiva..

En primer lugar, debemos precisar que la Guerra de Cuarta Generación fue concebida, en sus aspectos teóricos-prácticos, como una guerra de conquista (también diseñada como antídoto contra la guerra de liberación), por estrategas y expertos en comunicación estratégica del campo imperial-capitalista de la era trasnacional. Es el empleo planificado de la propaganda y de la acción psicológica orientadas a direccionar conductas.

El desarrollo tecnológico e informático de la era de las comunicaciones, la globalización del mensaje y las capacidades para influir en la opinión pública mundial, convirtieron a las operaciones de acción psicológica mediática en el arma estratégica dominante.

Las guerras (de conquista imperial) no se planifican para matar, sino para apoderamiento de un objetivo estratégico siguiendo la motivación imperialista central de controlar para dominar, y su concepto de aplicación va desde territorios hasta sociedades y hombres.

Las grandes unidades militares (barcos, aviones, tanques, submarinos, etc) son sustituidas por un gran aparato mediático compuesto por las grandes redacciones y estudios de radio y televisión.
El bombardeo militar es sustituido por el bombardeo mediático: A través de las consignas y las imágenes.

La planificacion no es en cuarteles militares, sino en laboratorios encubiertos de comunicación estratégica donde se diseñan los planes de Guerra Psicológica a ser ejecutados por las grandes estructuras mediáticas de comunicación masiva..
Las tácticas y estrategias militares, son sustituidas por tácticas y estrategias de control social, mediante la manipulación informativa y la acción psicológica orientada a direccionar conducta social masiva, el control del cerebro humano. 

El individuo-masa modelado a partir de la ideología consumista nivelada planetariamente como estrategia de mercado por las trasnacionales capitalistas, se convierte en "soldado cooperante" de los planes de dominio y control social establecidos.El AP (Alienado Programado), tanto de clase alta, media o baja, que a través de esas consignas machacadas día y noche en su cabeza, eslóganes y titulares recreados por el consumismo informativo.

Un AP está programado para consumir: desde productos, espectáculos, modas, hasta presidentes (gerentes de enclave de las trasnacionales capitalistas) vendidos por medio de técnicas de marketing y de campañas  electorales manipuladas por operaciones psicológicas.
Un AP de Asia, Africa, o Latinoamérica (más allá del idioma y la raza) viste de la misma manera y consume los mismos productos que un AP de EEUU o de Europa, que han convertido al planeta en un "gran mercado".
El sistema capitalista trasnacional, por medio del consumo, niveló un "modelo único de pensamiento".


El consumismo desarraigó al individuo-masa de los valores de su propia cultura, historia y tradiciones de origen, y lo convirtió en un alienado universalizado y sin conciencia.

Cuando se consume informaciónestán los intereses de un poder imperial, que esta detrás de la noticia o información periodística y Ud. está consumiendo Guerra de Cuarta Generación.



martes, 25 de febrero de 2014

"Me Enseñaron la Vergüenza"



Me enseñaron a avergonzarme de mi cuerpo, de mis actos, 
de mis pensamientos.

Me enseñaron que lo que pienso es absurdo, que lo que hago es ridículo, 
que lo que deseo es sucio.

Y aprendí a no decir lo que pensaba, por vergüenza de que alguien
 a mi alrededor pensara algo mejor.

Y aprendí a no hacer lo que me apetecía, por vergüenza de que alguien 
a mi alrededor creyera que era inoportuno.

Y aprendí a no perseguir lo que deseaba, por vergüenza de que alguien 
a mi alrededor opinara que era inapropiado.

No contenta con someterme a la mirada externa, 
me plegué también a la vergüenza ajena.

Y aprendí a preguntarle a la vergüenza cómo vestirme, 
no vaya a ser que alguien pensara que voy buscando gustar, destacar. 

Y aprendí a escuchar a la vergüenza al desnudarme, 
no vaya a ser que me sintiera cómoda en mi cuerpo, 
y me acostumbrara a enseñar(me)lo sin miedo.

 Y aprendí a consultar con la vergüenza antes de abrir la boca, 
no vaya a ser que dijera sin filtro lo que me pasa por la cabeza, 
y se enterara la gente.

Y dejé de bailar, de reír a carcajadas, de rascarme el culo, 
de preguntar lo que no entiendo, de opinar lo que pienso, 
de compartir lo que siento, de pedir ayuda, de ponerme faldas, de ir a la playa, 
de comer o llorar en la calle, de ir sin sujetador, de pintarme, de salir sin pintar, 
de bajar a la calle despeinada, de usar esa ropa que dicen que no me pega nada, 
de llamar a quien echo de menos, de tomar la iniciativa, de decir que no,
de decir que sí, de quejarme, de vanagloriarme, de estar orgullosa,
de admitir que estoy asustada.

Y, a base de sentirme cada día más avergonzada, 
entendí que mi vergüenza nunca iba a sentirse saciada. 
Que toda la vida iba a imponerse entre yo y mi representante impostada. 
Así que busqué a mi sinvergüenza interna. 
Y le costó salir un poco, le daba vergüenza. 
Pero acabó sacándome a bailar, haciéndome dúo al cantar, 
saliendo conmigo a la calle con la cara sin lavar, animándome a hablar, 
a ignorar las cosas que me deberían avergonzar...

Y ahora no tengo tiempo para sentir vergüenza. 
Estoy ocupada viviendo.

viernes, 21 de febrero de 2014

Breve relato inspirador



¡Bienaventurado aquel que actúa con amor sin preocuparse de lo que va a obtener con su acción! El libro sagrado hindú “La Bhagavadghita” dice: 
“Piensa en la obra y no en su fruto”. Mientras persigues iluminarte, con el secreto deseo de ser admirado, vives  en la oscuridad. Sólo se logra la Verdad interior, 
mediante el total desprendimiento". 
Esta fábula puede ser útil:
Un rey quiso aprender el arte de tiro con arco. Sus ministros convocaron a todos los campeones: los que lanzaban más flechas por minuto, los que llegaban más lejos, los que daban en el blanco con los ojos cerrados, los que cazaban pájaros en pleno vuelo, etc… Todos se jactaban de ser infalibles y ninguno erró una flecha. El rey consideró Maestros a esos guerreros que adornaban el real jardín con sus armas multicolores. Pero de pronto una brisa comenzó a corretear entre las hojas para hacerse cada vez más insidiosa. Volaron paños recamados, abanicos de marfil, trenzas empapadas en esencia de sándalo. ¡La juguetona serpiente se hizo ventarrón! Los arqueros cesaron sus ejercicios en espera de un tiempo más propicio. El rey se sintió decepcionado: él quería un Maestro que no fallara nunca, aun en medio de un ciclón. ¡Le dijeron que eso era imposible! El monarca suspendió la fiesta y cayó en un estado melancólico del que sólo pudieron sacarlo con la presentación de un séquito que lo acompañaría por el reino para ayudarlo a encontrar a tal hombre… Recorrieron las provincias sin obtener resultados, hasta que un día un campesino les dijo que conocía un arquero que no fallaba ni en medio de un huracán. Reverente, llevó al rey a una aldea donde éste encontró a un luminoso anciano que manejaba un arco que un gigante no podría tensar. El arma brillaba, pulida por sus amorosas y arrugadas manos. Las flechas parecían joyas. El rey le pidió su secreto y el arquero se lo dio: “¡Aún en medio de vientos furiosos, siempre doy en el blanco porque no tengo blanco! Me preocupo sólo de la flecha, la que lanzo con toda la dedicación y belleza que mi alma pueda obtener. El tiro es perfecto y, como no tengo finalidad, hacia donde quiera que lance la flecha y donde quiera que ella caiga, siempre da en el blanco”.
El rey se arrodilló ante él y se hizo su discípulo.
Alejandro Jodorowsky.

jueves, 20 de febrero de 2014

Hagamos de nuestra vida cotidiana una vida mágica





El estado de ánimo en el que se lleva a cabo un trabajo cotidiano, 
una tarea de lo más simple, puede tomar un carácter trascendente, 
mientras que una oración que no apunta más que a la obtención de un favor 
en este mundo puede estar totalmente desprovista de él.

Lo cotidiano, como ejercicio, quiere decir que tu manera de estar aquí puede ser 
una actitud que mantiene el hilo de oro que te une a tu profundidad. 
Puede tratarse de lavar un plato, limpiar la casa o cualquier otra cosa. 
Puedes regar una flor sin que tu mente esté totalmente en ello, 
simplemente porque la flor tiene necesidad de agua. 
Pero puedes convertirlo en un gesto de amor; eso es algo totalmente distinto.
 Puedes limpiar la casa de manera superficial, pensando en otra cosa. 
Pero igualmente puedes hacerlo de tal manera que eso desarrolle
 tu vida interior. 
Eso es un trabajo sobre sí mismo.

Cuando se pasa del ejercicio particular a lo cotidiano como ejercicio, 
creo que la actitud básica es la de entrar al servicio de algo más profundo…

Todo aquello que nos rodea nos responde en función de lo que somos…
Te encuentras en una habitación vacía. Si se transforma en establo o en templo, 
la causa de ello es tu forma de estar ahí. Por consiguiente, nuestra responsabilidad 
frente a lo que nos rodea es muy grande. 
Creamos incesantemente la realidad que nos recrea.
Lo que tenemos que aprender durante el día, es a permanecer.


Karlfried Graf Dürckheim.

miércoles, 12 de febrero de 2014

LOS DOS LOBOS


Una vez un anciano Cherokee le dijo a su nieto que dentro nuestro se libra una batalla. La batalla es entre dos lobos que están en nuestro interior.


Uno es el diablo, que siente cólera, envidia, celos, pena, avaricia, arrogancia, lástima de sí mismo, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras, orgullo falso, superioridad, y ego.


El otro es el bien, que siente alegría, paz, amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad, la benevolencia, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe. ”


El nieto pensó en ello durante un minuto y luego preguntó a su abuelo: ¿”cuál lobo triunfa?”


Viejo Cherokee simplemente contestó, “el que tu alimentas"

viernes, 17 de enero de 2014

AMISTAD VERDADERA


 


Un hombre, su caballo y su perro caminaban por una calle. Después de 
mucho andar, el hombre se dio cuenta que tanto él, como su caballo y 
su perro habían muerto (a veces los muertos toman tiempo para 
comprender su nueva condición).
La caminata era muy larga, montaña arriba; el sol era fuerte y ellos 
estaban cansados, sudados y tenían mucha sed. Necesitaban 
desesperadamente agua. En una curva del camino vieron una puerta 
magnífica, toda de mármol que conducía a una plazoleta con piso de 
oro, en el centro de la cual había una fuente de la que brotaba agua 
cristalina. El caminante se dirigió al guardián que, dentro de una 
ornamentada casilla, vigilaba la entrada. 
-"Buenos días", le dijo.
-"Buenos días", respondió el guardián. 
-"¿Qué lugar es este, tan lindo?" preguntó el hombre. 
-"Este es el Cielo", fue la respuesta. 
-"Qué suerte que llegamos al Cielo! Estamos con mucha sed", dijo el 
hombre. 
-"Pues el señor puede entrar y beber agua a voluntad", contestó el 
guardián, indicándole la fuente. 
-"Mi caballo y mi cachorro también están sedientos", comentó el 
hombre. 
-"Lo lamento mucho", dijo el guardián,"pero aquí no se permite la 
entrada a los animales".
-"Pero ellos me han acompañado siempre", dijo el hombre. 
El guardián se limitó a menear la cabeza negativamente. 
El hombre quedó muy desilusionado, porque su sed era grande, pero 
decidió no beber si sus amigos no podían hacerlo. Así que prosiguió 
su camino.
Después de mucho caminar montaña arriba, con sed y cansancio 
multiplicados, llegaron a un sitio cuya entrada estaba marcada por 
una vieja puerta entreabierta. La puerta se abría hacia un amplio 
camino de tierra, con verdes árboles a ambos lados que brindaban 
buen cobijo del sol. A la sombra de uno de ellos había un anciano de 
blanca barba, apoyado sobre el tronco; parecía adormilado, con la 
cabeza cubierta por un sombrero. El caminante se aproximó. 
-"Buenos días", le dijo.
-"Buenos días", respondió el anciano. 
-"Estamos con mucha sed, mi caballo, mi perro y yo. Hay algún lugar 
donde podamos encontrar agua?" 
-"Detrás de aquellos matorrales hay un manantial", contestó el 
anciano. "Pueden beber a voluntad". 
El hombre, el caballo y el perro fueron hasta el manantial y 
finalmente pudieron calmar la sed y refrescarse. Al volver hasta 
donde estaba el anciano el hombre le agradeció. 
-"Pueden volver cuando quieran", fue la respuesta. 
-"A propósito", dijo el caminante, "cuál es el nombre de este lugar?" 
-"Están en el cielo", contestó el anciano con una sonrisa. 
-"¡Pero no es posible!" exclamó el hombre. "El guardián que estaba 
al pie de la montaña , junto al gran portal de mármol, nos dijo que 
el Cielo era aquel!" 
-"No, aquello no es el cielo, es el infierno." 
El caminante quedó perplejo. 
-"Pero entonces, esa es una información falsa, y puede causar 
grandes confusiones!!!"
-"De ninguna manera", respondió el anciano, "La verdad es que ellos 
nos hacen un gran favor, porque ALLÁ SE QUEDAN AQUELLOS QUE SON 
CAPACES DE ABANDONAR A SUS MEJORES AMIGOS…"